lunes, 14 de marzo de 2022

Añoranzas del Colegio de Santander. Antonio Aljuri Arciniegas nos sigue regalando con sus inspi radas remembranzas y sus filosoficas reflexiones llenas de optimismo y esperanza.

 UN RECUERDO DEL COLEGIO SANTANDER 

y su Entorno

AMAR LA VIDA

VIVENCIAS ADORMECIDAS DE UN BELLO DESPERTAR.

DIVAGACIONES LIBRES, SIN MUROS DE CONTENCION.

…………….

Todo gira en torno a la formación cívica, ética, moral y cultural recibida en el Colegio Santander. 

RECORDAR ES VIVIR

…………………

El buen recuerdo es alimento espiritual. Recordemos lo bello, lo que nos hizo hombres de bien, lo que nos facultó para progresar, lo que nos condujo por la senda del triunfo y nos permitió llegar a viejos, y ser más sabios, lo que nos dio felicidad y que será sustento del mañana a descubrir, fundamento de otros logros venideros, muy cercanos al umbral del “más allá”


Recordemos momentos vividos del Colegio Santander, refugio del ayer, fortaleza del Saber; sus aulas, que nos vieron aprender, cultivar el intelecto, progresar, y sus áreas deportivas que nos dieron la oportunidad de crecer, hacer ejercicio, jugar futbol, basquetbol, gimnasia en las barras paralelas y piruetas en las barras verticales.


Volviendo atrás, muy atrás, recordemos que un apéndice deportivo más del Colegio Santander fue el “Parque de los Niños”, que frecuentábamos casi a diario, escenario de deportes por sus canchas de Basquetbol, futbol, tenis, volibol y, mucho tiempo atrás, también, centro de juegos públicos.


Estos juegos públicos estaban localizados por el lado de la quebrada, del zanjón, entre las dos escuelas públicas, hombres y mujeres, con su resbaladero (en donde se lesionó la columna Alfredo Peralta, un amigo en común), carrusel, cadenas voladoras, machi machón y otros equipos que no alcanzamos a precisar.


Se requiere complementar lo ya descrito; se espera la contribución de los lectores de aquella hermosa época, epopeya del ayer.


En “el parque de los niños” había arboles de pomarrosas y Sarrapias, que sabíamos disfrutar en cosecha. Este sitio fue lugar, también, de estudio, al aire libre, para exámenes de los estudiantes del Colegio, vecinos del lugar. Eso hacíamos con devoción y disciplina.


En el centro geométrico del parque, se erigía la estatua de “José Antonio Galán”, punto en el que antes existía una antena de comunicaciones, estructura de hierro que tratamos de escalar muchas veces, de manera competitiva, pues era cuestión de habilidad y dominio de la altura (y de un peligro inmenso, desde luego). 


Para los fieles religiosos circunvecinos, se construyó una Iglesia, al borde del zanjón, del cual fue párroco el cura Angarita, energúmeno de ingrata recordación, pues nos mandaba la “chiva”, el carro de policía, por jugar basquetbol, algunas veces, a pleno Sol, sin camisa. En este furgón (chiva) fuimos llevados a la sede de la Institución, en donde nos liberaban enseguida, pues no hubo, por ello, un atentado a la moral.


En beneficio de la brevedad del relato, cuya fuente de datos es caudalosa, desistimos de continuar dándole cuerda al Recuerdo de un pasado muy feliz de la adolescencia, fuente inagotable de historias, aun claras, en la memoria remota de esos años. Si uniéramos relatos de todos mis compañeros, Santanderinos-55, tendríamos un libro de un valor sentimental inmenso.


Veamos otros ángulos de aquellos bellos tiempos:


Practicar el deporte fue una gran disciplina formativa en aquellas épocas del bachillerato. El estadio Alfonso López era la extensión deportiva del colegio por sus pistas de atletismo que nos permitieron competir, ganar medallas y lucirlas en el patio principal.


De esa vida de estudiantes guardamos en un cofre un tesoro de recuerdos, imágenes imborrables y experiencias que nos hacen revivir, tomar aliento, aspirar un nuevo aire, y seguir rompiendo el viento sin temores, de cara al sol que nos calienta y que nos da felicidad. ¡Qué tiempos aquellos, que buenos momentos! La vida es grata, ¡amamos la vida! ¡Eso es libertad!


Recordamos con satisfacción los trabajos de carpintería y encuadernación que debíamos ejecutar para adquirir destrezas manuales de “artes y oficios”, fuente, a la sazón, de ocupación profesional, si estas hubiesen sido las únicas oportunidades de trabajo laboral en aquellos tiempos de grata recordación, muy pocos lugares de trabajo para hombres y muchos templos que recibieron nuestra sentida ofrenda de oración


De las gestas deportivas, algo bien grato podemos mencionar: El ciclismo fue un deporte, un deleite, difícil de olvidar; la Corcova, Floridablanca, Piedecuesta, Los Curos, el puente del rio Pescadero, circuitos callejeros de Bucaramanga, la doble al café Madrid, la ida a San Andrés, vía Málaga, fueron metas que pudimos, con éxito, alcanzar.


En esos escenarios naturales nos vieron pedalear y, a veces, flaquear, empalidecer (me dio “la pálida”, se decía, a la sazón), y sufrir, sin claudicar.


En bicicleta de carreras competimos muchas veces, difíciles de creer y de contar. Muchos riesgos, caídas, y raspones a montón. Hasta “carro acompañante” tuvimos una de esas veces (ya lo recordará mi amigo de siempre, el patrocinador, dueño del vehículo) ¡Que fortaleza, qué arrojo, qué entusiasmo, qué ganas de vivir!


En el ir y venir de los sucesos, de los hechos consumados, de los logros alcanzados, las medallas recibidas y los premios que nos dieron, hicimos amigos y decimos con placer, con orgullo, con fruición, que tenemos amigos, muy amigos, compañeros de verdad, leales y sinceros, bachilleres del colegio Santander, estandarte de cultura y pujanza estudiantil.


Por fortuna, como fruto del destino, algunos muchachos de entonces, diploma en mano, tuvimos la visión y la suerte de ingresar a estudios superiores y escoger una de las carreras universitarias de la UIS (Universidad industrial de Santander), fuente del Saber, polo de desarrollo, estrella universal, centro de educación superior por excelencia del Oriente Colombiano.


En los claustros de la Universidad definimos nuestros perfiles profesionales, que fueron fuentes de trabajo y de ingresos económicos que posibilitaron nuestro desarrollo social, profesional y personal y que hoy, después de mucho esfuerzo, bordeando el Otoño de la Vida, nos permite mirar atrás y sentir orgullo de los logros alcanzados y los trofeos levantados.  ¡Que honor!


Atados al destino que nos guiaba, y que no nos soltaba, algunos bachilleres de ese tiempo, fuimos reclutados para cumplir el servicio Militar obligatorio, que prestamos en el MAC, en Bogotá. 


Allí, en el Batallón Miguel Antonio Caro, con vestido caqui y gorro, a diario, y de ceremonia, los domingos de salida, fuimos sometidos a un estricto régimen castrense, orden cerrado, disciplinas de combate, manejo de armas convencionales, clases de estrategia militar, que nos inculcaron valores patrios, y nos dieron fortaleza y habilidades físicas, como complemento, soporte, al bachillerato académico que acabábamos de hacer. 


A continuación, un tema difícil, filosófico: No es invento, es realidad, es lo que creemos: desde el día en que nacemos tenemos una ruta definida, un camino que nos atrae como hierro a un imán; es el destino que nos lleva de la mano, siguiendo una orientación que debemos afinar para ajustar su rumbo y llegar al paraíso de los sueños e ilusiones que anhelamos realizar.


Continuando por el camino señalado, del azar coloreado, origen divino que nos guía a un fin preestablecido, sin referencia, no conocido, fuerza sobrenatural que nos impulsa, que nos mueve hacia adelante adonde habremos de llegar, tejemos nuestras vidas con esmero y probidad, con vigor, con entusiasmo, con mucha fuerza y voluntad.


En procura del derrotero que nos marca, hemos caminado un largo trecho y sembrado en tierra fértil, cosechando los frutos del Saber y del Hacer, para lograr acceso a un nuevo amanecer, soleado, de verdor inusitado, más allá del horizonte celestial, de estrellas colmado y de ilusiones dibujado, con un camino de un solo final, el premio celestial, de una vida espiritual.


Después de caminar y caminar, aquí estamos, en el ahora, en el Otoño iluminado, fuente de vida, de sabia vital, con vistas al cielo, al que habremos de llegar.


SANTANDERINOS-55, a estas alturas del tiempo transcurrido, vale la pena, es saludable, amar la vida con todas sus fealdades, sus malos momentos, sus tristezas, sus dolores, sus caídas y sus puntos de inflexión.  


En el ejercicio de existir, de vivir, se han generado cambios de rumbo en muy buena dirección, hacia arriba, siempre arriba, y hemos llegado lejos, muy lejos, cerca del cielo, al otoño de la vida, ¡Gracias a Dios!

           

Así pues, a estas alturas de la vida, somos Águilas que vuelan bien alto en las cumbres del Otoño, camino al cielo que nos vio nacer y que nos verá llegar al portón de la vida espiritual que anhelamos abrir, de par en par.


Disfrutamos con deleite de esta evocación, de las reminiscencias que están grabadas profundamente en el corazón, que no se borran, no se empañan con el tiempo, son imágenes siempre claras en la mente, imposibles de olvidar, no se diluyen, no se opacan, están fijas, vivirán eternamente, más allá de los latidos que un buen día cesarán. 


En el ejercicio existencial, hemos bajado y hemos subido, hemos triunfado y padecido y hemos trabajado y disfrutado de los frutos del bosque que sembramos tiempo ha. Buena tierra, buena siembra, frutos dulces de cosecha, aromas de paz, canastas de rosas y otras flores de azahar.


Los altibajos que tuvimos templaron los aceros del carácter y nos dieron dimensión, fuerza mental y solo esperamos llegar a viejos, sin rencores, todo amores, ilusiones y deseos de vivir, sonriendo, alegremente, dulcemente, haciendo el bien, honrando el legado recibido, la preciosa heredad, la Virtud y la Nobleza.


En este Otoño de la Vida, vivir es un regalo, un don de Dios que disfrutamos de a poquito, por granitos, a góticas, con sabores de la vida en familia y sociedad y con la amada, siempre al lado, que nos ama, que nos ama de verdad. ¡Es el amor de otoño que cultivamos, día a día, en la granja conyugal!


Solo queremos llegar más lejos, a paso firme, sin temblores, mente clara, sin calima en la visión, a la curva del camino que conduce a un destino definido, al bien ansiado, allá en la cumbre más alta, que nos espera, para lograr la eternidad.


¡Adiós, amigos, mis amigos de verdad! Esperamos volver a vibrar en consonancia, a la vez, por muchas veces, todavía.


ANTONIO ALJURI

11-03-2022


martes, 1 de marzo de 2022

Enrique Cuadros Gomez: otro compañero que nos deja. A comienzos de febrero 2022 partio para la eternidad.

 Semblanza de Enrique Cuadros Gomez, por Victor Gabriel Martinez Carreño:

                                      ENRIQUE CUADROS GOMEZ

 

Bumangues. Fue mi compañero de estudios tanto en el Colegio de Santander como en la UIS. Su familia tuvo que hacer muchos esfuerzos para poder ofrecerle una buena educación y él siempre les correspondió siendo un buen estudiante. Aficionado a la historia y a los temas científicos. Sociable, temperamental y dado a disgustarse por pequeñas cosas. Su tía Alcira, era una cronista de temas sociales en “El Frente “de Bucaramanga. Aficionado al futbol. Se desempeñaba bien en el medio campo. También aficionado a las caminatas por el campo y al levantamiento de pesas. Entusiasta admirador de “Los Tolimenses”, cuyos programas radiales religiosamente escuchaba. El humor de estos servía para alimentar el suyo. Continuamente estaba trayendo a sus conversaciones los temas que les escuchaba.

 Metódico y ordenado en sus ejecuciones. Un buen profesional que desde temprano en su carrera se vinculó a empresas fabricantes de baldosines y se especializo en la manufactura de esta clase de materiales para uso tanto industrial como y doméstico. Tuvo su propia empresa pero sucumbió ante las presiones competitivas. Aficionado a la bohemia y algunas veces agresivo cuando participaba en ella.

 Contrajo matrimonio con Elsa Suarez una agraciada dama de una familia muy conocida dentro del gremio de los comerciantes bumangueses. En esta unión hubo tres  descendientes ,una hija y dos hijos, a quienes se esforzaron por hacer un legado de sus valores y ofrecer buenas oportunidades de educación. Por incompatibilidad de caracteres terminaron separándose y Enrique no volvió a contraer..

 Era alto, robusto y de complexión atlética, de cara grande y facciones bruscas en especial su nariz. Su frente era amplia y terminaba con un pelo negro ligeramente ensortijado. Su tez era trigueña. Sus ojos eran grandes y de mirada dubitativa. Caminaba con pasos largos no muy acelerados. Siempre vistió discretamente.

Poseyó un recio carácter y como buen santandereano fue dado a defender con vehemencia sus puntos de vista. Mantuvo siempre una buena relación con sus hijos y con el resto de su familia. Fue servicial con sus compañeros de estudios y cercano a ellos. Lo recordamos con aprecio. Acaba de fallecer después de un doloroso proceso que supo afrontar con ejemplar valor y estoicismo. Merece estar ya disfrutando en su nuevo ámbito de la paz y del sosiego que no siempre le acompañaron en este mundo.

Segunda parte de las Divagaciones poetico-filosoficas de nuestro compañero Antonio Aljuri Arciniegas

 Parte B

RECUERDOS, NOSTALGIA Y AÑORANZA

DIVAGACIONES

“Sentimos Nostalgia de las cosas que nos hicieron felices y ya no vuelven, son pasado”

 

 

No añoramos, ni sentimos nostalgia de los “malquerientes” que tuvimos del ayer, profundo y emotivo, que se pierden entre las brumas de épocas pasadas, que bien podrían ser los amigos del presente y, seguramente, del futuro, ¿quién lo sabe? El tiempo voló, los aires que corren ya son otros y no tienen el empuje de otros tiempos ni el filo que cortó profundamente en momentos de intensos sentimientos.

 

Los odios concentrados y los malos pensamientos del ayer, el rencor, la saña, la malquerencia, el encono o la antipatía, no resisten el paso del tiempo transcurrido y ceden al variar las coordenadas.

 

Hagamos un ensayo: pintemos en un lienzo, con los pinceles del presente, la representación del hoy  de cada uno de los sentimientos anotados; con seguridad la fealdad no será la que aparezca dibujada en cada uno de los cuadros ya pintados; seguramente no habrá recuerdos, se han borrado de la mente ; los odios y rencores y los otros sentimientos  perdieron efecto con el lente del hoy a las luces del pasado.

 

Otro contexto ha iluminado el raciocinio de una mente airada, para tomar mejores decisiones y estrecharle la mano a quien antes se hirió de pensamiento, palabra u obra, en épocas de rayos y centellas que, a lo mejor, llovían sin querer, pero hacían, daño. Eran épocas de juventud, de altivez y de impaciencia.

 

La espada esgrimida en otros años, puede ser la pluma que, en el hoy y en el mañana, escriba prosa poética y canciones y tonadas, alegres, sin temores, como el viejo trovador, el bardo, el vate, o el poeta renacido que recitaba poesía. Nos quedamos con la pluma que trasciende las fronteras, todo lo puede, es un poder universal.

 

Sonreír es una forma de vivir, de hacer amigos, en el otoño de la vida; la discusión no es una opción si tenemos convicción, fundamentos de razón y conocimiento de los temas que se ventilan en una reunión que entra en discusión con vientos de tormenta. La pluma y la sonrisa son cartas de triunfo en la baraja de la vida.

 

Sonriámosle a la vida en compañía de la amada, nunca ausente, a nuestro lado vigilante, protectora, amable, diligente, de los santos protegida; Dios la premie y la colme de alegrías, para siempre bendecida.

 

Las palabras afables, enmarcadas con sonrisas, abren puertas, traen resultados agradables, rostros risueños, alegres y contentos que siempre producirán los mejores resultados, los que unen y no dividen, para vivir en armonía.

 

Si hay consenso de fuertes argumentos que convencen, alegran los espíritus y calman las aguas que se insinúan peligrosas, ahora se aquietan, son aguas tranquilas, accesibles y se pueden vadear y llegar a la otra orilla, al otro lado y todos en paz, con alegría, sonriéndole a la vida.

 

Sin ver los fantasmas del pasado, que muy pronto se esfumaron, gracias a Dios, disfrutemos, entonces, del presente y bebamos el agua de la fuente que tenemos disponible, a nuestro alcance, y no de la acequia imaginaria que nos produce sed de un pasado que no vuelve, que no existe, que es una ilusión, o un desafío o una pesadilla en la enrevesada caminata de los sueños.

 

Si la Nostalgia nos recuerda bellos momentos y nos trae gratos recuerdos, caminemos, entonces, por la senda de los años transcurridos hacia el “pueblito viejo”, bajo la luz del cielo que un día nos vio nacer, pleno en la memoria, claro en la pupila, fuente de alegría, alimento espiritual en abundancia.

 

Nos envuelve la nostalgia de los viejos tiempos, de los pasos recorridos y los amigos que dejamos, amigos leales e inolvidables, amigos de siempre, de una sola cara, sin dobleces, que quedaron en el cedazo que agitamos y, por fortuna, aun presentes.

 

Hagamos exaltación de la Nostalgia, de las viejas canciones que destilaron torrentes sentimentales de otros días, cantemos melodías, música, baladas, y boleros de esos discos ya rayados por el paso del tiempo acumulado. Hagamos brindis de alegrías y evoquemos lindos momentos de la vida que ha pasado. ¡Recordar es vivir, volver a disfrutar lo ya vivido!

 

Ya es hora de parar en el ejercicio de esta prosa que calmó los ánimos de un alma inquieta y peregrina que no alcanzó la poesía, pues eran otros sus deseos y variados sus anhelos literarios.

 

Hasta luego, amigos míos, mis amigos de siempre, buenos amigos, leales y sinceros, que permanecen en mi mente y en el corazón de santanderino 55, muy contento y agradado de haber sido y seguir siendo su compañero de aventuras de otros tiempos.

 

Vendrán otras ideas, otras motivaciones, otra inspiración, para iniciar una nueva travesía y soñar y divagar sin límite en el tiempo.

 

ANTONIO ALJURI A

22-02-2022

Nostalgias o añoranzas? Entre poesia, prosa y filosofia, nuestro compañero Antonio Aljuri Arciniegas se expresa (parte 1/2)

 Parte A

RECUERDOS, NOSTALGIA Y AÑORANZA

DIVAGACIONES

“Sentimos Nostalgia de las cosas que nos hicieron felices y ya no vuelven, son pasado”

 

La nostalgia que germina en el Otoño, es recuerdo de un profundo sentimiento, es alegría, es sonido de harpas y violines que desgranan melodías con efluvios de tormento, son momentos de la vida que no vuelven, pero causan alegría al traerlos a la mente y se viven muchas veces en el hoy en el ayer y en el mañana.

 

La nostalgia es “dolor de hogar, de casa, de familia, de estudiante, de Colegio”, es un sentimiento de contento que bordea la tristeza por un recuerdo, una historia, una época, o una vida, que no vuelven, son lejanos.

 

Es sanativo, curativo, acudir a la nostalgia de hechos de juventud que cultivamos para siempre y dan sus frutos y sus flores y nos calman con un bálsamo que atenúa el sufrimiento que esta más allá de la alegría.

 

Hay nostalgia por algo que nos hizo felices y recordamos con algo de tristeza, pues no es posible editarlos en presente o en futuro programado; es el dolor de saber que hay experiencias que ya no pueden volver, es felicidad con un dejo de tristeza. Lo muy querido y recordado se hace inolvidable ¡Se siente o se tiene nostalgia por los buenos recuerdos del pasado!  

 

Nunca hay nostalgia por espinas en la vida ya corrida; lo triste no se recuerda con nostalgia.

 

Añoramos lo que hemos perdido, lo que hemos desestimado, que no tiene retorno; es algo así como “perder el tren” al que pudimos habernos subido.  Somos nostálgicos y disfrutamos el recuerdo de lo que vivimos hace tiempo.

 

No somos melancólicos. La Melancolía o Pesadumbre, en el otoño de la vida, es un estado de ánimo y tiene que ver con pensamientos tristes del presente que nos asaltan de repente y nos sumen en la tristeza, en la desesperanza, nos afligen.

 

La melancolía solo es propia de estados de abatimiento en los cuales se cae en la depresión con proyecciones de múltiples colores y diversos sabores, pero el negro prevalece, es tétrico y sombrío y sabe a feo.

 

Añoranza es una mezcla de tristezas, es tortura, algo que pudo ser y ya no fue, es doloroso, es el intenso dolor del ya no ser. Puede ser melancolía, cuando echamos de menos aquello que está lejos, que nos llena de tristeza, que se padece y se disfruta, al mismo tiempo, sin remedio, sin consuelo y solo algunas chispas fugaces de alegría.

 

La añoranza y la melancolía se confunden en momentos de Evocación. Añoremos de a poquito o nos pasamos y llegamos a la sima, al agujero, y agrietamos el recuerdo. Volver a la cima, a la alegría, no es tan fácil, se corre el riesgo de anclarnos en la melancolía depresiva. Añorar es pedir auxilio, clamar, por señas, un rescate, un lazo, un tirón, fuera del hueco.

 

Todos hemos perdido algo en la vida, es pasado, algo o alguien, que ya se fue pero que está en el libro de los recuerdos más dolidos, algo o alguien que hemos guardado en el cofre del tesoro más valioso, que podemos abrir y recordar, como terapia de un alma adolorida.

 

Nuestros padres, nuestros “viejos”, núcleo de la entraña más sentida, nos dejaron nostalgia de los muchos ratos a su lado bien vividos. Un legado que asumimos y defendemos al tenor de las circunstancias de recuerdos y enseñanzas que han calado muy profundo en nuestras almas, nostalgias de corazón adolescente.

 

Las nostalgias de otoño son tranquilas, son aguas que fluyen sin apuros, sin límite en el tiempo, de noche o de día, quedamente, cuando un sentimiento o pensamiento nos asalta de repente.

 

No hay que añorar la juventud que tuvimos, bello tesoro, álbum de recuerdos y grata nostalgia de tantas cosas bellas que aun vivimos, pues no la perdimos, la gozamos, a la usanza de los tiempos, en toda su extensión y compromiso.

 

Debemos, eso sí, valorar, en kilates, haber llegado al otoño iluminado, oro puro, con ganas de seguir transitando en esta vida, que nos ha dado todo, y que nos dará, al final,  el viaje hasta más allá del ocaso, donde se pierden las fronteras y nos espera el cielo que anhelamos.

 

Somos nostálgicos, recordamos con alegría. La nostalgia nos alegra, la añoranza, al contrario, nos entristece, nos doblega. No añoremos, vivamos de los momentos felices que abundan en nuestro libro de recuerdos consentidos, que translucen el buen genio, el buen humor y la armonía.

 

Añoramos lo que perdimos por ignorancia o negligencia o simple descuido, que nos privó de algo que hubiera sido útil, nos hubiera orientado o prevenido y que no supimos valorar, apreciar o dimensionar al tenor del contexto del pasado referido. Hoy nos duele no haber tomado el riesgo calculado.

Continua en parte B

 

ANTONIO ALJURI A

14-02-22

 

domingo, 23 de enero de 2022

Protejamos nuestro Habitat. Llamamiento a Santanderinos55 de nuestro compañero Antonio Aljuri Arciniegas:

 Enrique, gracias mil por su valioso concepto; ¡me estimula!.


La publicación en el blog es fundamental para su difusión e invitación a mermar, en la medida de las posibilidades individuales, grupales y núcleos familiares de nuestros compañeros y amigos, la Huella de Carbono traducida en emisiones de CO2 a la atmósfera que contribuyen a la generación de GEI, gases de efecto invernadero, que tienen mucho que ver con el incremento del calentamiento global y sus tremendas consecuencias.

En el link siguiente se puede encontrar información importante al respecto: 


Se extracta del artículo lo siguiente:


“En el día a día, realizamos actividades que dejan huella de carbono. Por ejemplo, cuando consumimos energía al prender la luz, al bañarnos con agua caliente o al mandar un correo electrónico. Una buena idea es utilizar bombillos LED o ahorradores. Además, debemos prestar atención a si la instalación de un hogar es anticuada. La alimentación también juega un papel importante. En ese sentido, si comemos mucha carne dejaremos más huella puesto que la ganadería deja más emisiones de CO2”

"La estatal Ecopetrol también cuenta en su página web con una herramienta que permite calcular la huella de CO2 que deja una persona. Por ejemplo, se puede ver cómo un colombiano promedio emite hasta 0,389 toneladas de CO2 al año por su factura eléctrica; o cómo si ingiere carne de res hasta tres veces por semana, su huella es de 0,7 toneladas al año. Sin embargo, si es de los que la carne no le puede faltar en su almuerzo, se eleva hasta 1,5"

En el gráfico que se ve, a continuación, se plantea un desafío que debemos encarar, conociendo la huella de carbono que generamos en las actividades del día a día.

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Nuestra obligación moral de Colombianos y de Santanderinos 55 es la de contribuir a la disminución de la "huella de carbono" que, en lo personal, estamos generando en el ejercicio del libre vivir.

Invito a mis compañeros, Santanderinos 55, a consultar sobre el tema y ejercer un liderazgo al respecto, para divulgar el conocimiento adquirido y colaborar en la seguridad de un futuro menos difícil para nuestra descendencia y que, así,  pueda sobrevivir en estas épocas, y la próximas, al Calentamiento Global y a la posibilidad de una acción reactiva, violenta, de la naturaleza ofendida por tanta insensibilidad del hombre de la era industrial y de la inteligencia artificial que actúa a espaldas de la huella de carbono que va dejando en sus diarias actividades sociales, hogareñas, profesionales, industriales, agronómicas, de transporte terrestre, en la industria de las chimeneas, de transporte  marino, en las actividades minero energéticas, sociales, nutricionales, etc.

Un simple ejemplo:
preparamos más comida de la que nos comemos y el resto a la basura de los biodegradables, que mezclamos con basura inerte o no orgánica y papeles, cartones, plásticos, vidrios que no seleccionamos y botamos, disponemos, y que incrementa las montañas de los rellenos sanitarios, generadores de roedores, plagas y malos olores y de sus flujos de lixiviados, sin control, contaminantes de las fuentes de agua naturales.

Ejerzamos el liderazgo, ni un paso atrás, siempre adelante, con conciencia de ecologistas, protectores de la naturaleza y de sus recursos naturales! No a la deforestación, No al desperdicio de medios de subsistencia, No a la contaminación del medio ambiente con emisiones de GEI, gases de efecto invernadero. Es mejor el verdor natural que el resplandor que reflejan las tierras desérticas que van en aumento por el mal uso de la tierra cultivable que se empobrece al límite.

Un afectuoso saludo, Enrique.

A ALJURI


El sáb, 22 ene 2022 a las 1:59, Enrique Sierra Barreneche (<enriquesierra0@gmail.com>) escribió:
Estimado Antonio:
Son maravillosos los documentos que has tenido la amabilidad de hacerme llegar. El tema de la responsabilidad de proteger nuestro planeta es fundamental para la humanidad en estos momentos. Que bien estas empleando tu tiempo, estimado Antonio. Me he permitido publicarlos en nuestro Blog Santanderinos55 para una mayor difusion. Lamentablemente, veo que el Blog no es visitado por nuestros compañeros, a quienes invito a hacerlo y a que dejen ahi sus comentarios. Un estrecho abrazo, muy estimado Antonio.
Enrique

---------- Forwarded message ---------
From: Antonio Aljuri <tanusaljuri@gmail.com>
Date: Fri, Jan 21, 2022 at 2:45 PM
Subject: FORESTA EN LAGRIMAS-LOS MANDAMIENTOS
To: Enrique Sierra Barreneche <enriquesierra0@gmail.com>, Enrique Sierra <esierra@bluewin.ch>


ENRIQUE, Adjunto, para su analidis y sugerencias  los escritos los escritos:

viernes, 21 de enero de 2022

Nuestro compañero Antonio Aljuri ha extraído de Internet un decálogo de los deberes de cada ser humano para preservar nuestro Planeta

 Los Mandamientos de la Ley del Hombre indiferente de la Era Industrial.

Obligaciones y Deberes

DECÁLOGO

PREÁMBULO:

Lo aquí escrito es copiado de internet. El autor del artículo (decálogo) es solo responsable de la presentación esquemática, la escogencia de los temas tratados y ciertos comentarios.

Se pretende dar una guía ecológica a observar por los amantes de la naturaleza y la protección de los recursos naturales en riesgo.

Se aceptan recomendaciones, aportes, que hagan mella a la contaminación ambiental y al mal uso de los recursos naturales renovables y no renovables.

Por: Antonio Aljuri Arciniegas, Miembro de Santanderinos55, Bachilleres del Colegio de Santander, Bucaramanga, Promoción de 1955,


1-) Proteger los recursos naturales perpetuos, la radiación solar, las mareas, el viento y la energía potencial de los ríos al caer, convertible en flujo eléctrico y fuerza mecánica al final.

Las fuentes de energías verdes son: 

Solar-Eólica-hidroeléctrica- geotérmica

El siguiente aparte es para ver con lupa:

2-)- Este aparte es para ver con lupa: Procurar El  Equilibrio Ecológico o Balance de la Naturaleza (homeostasis).

Los ecosistemas se autorregulan, por lo que pueden mantenerse estables a lo largo del tiempo o evolucionar. Existe un equilibrio ecológico que permite regular, de un modo dinámico, los distintos mecanismos de interacción entre todos los componentes del ecosistema.

Si las condiciones ambientales son estables, los seres vivos interaccionan con su ambiente y el número de individuos de cada especie, aunque con fluctuaciones, se mantiene a lo largo del tiempo. Por ejemplo, no siempre habrá el mismo número de conejos, variará en función de los depredadores, pero manteniéndose relativamente estable.

Por tanto, es normal que un ecosistema estable pueda evolucionar según vayan cambiando las condiciones ambientales por causas naturales.

Un pequeño cambio en algún parámetro en particular (por ejemplo, el tamaño de una población en particular) será corregido por la retroalimentación negativa.

Eso no sería ningún problema si no fuera porque la acción humana es la que altera este equilibrio ecológico.

Factores desencadenantes de desequilibrios en los ecosistemas

Contaminación

Como resultado de la actividad humana, la contaminación del agua, del aire, suelo, etc., altera el equilibrio del ambiente.

La contaminación atmosférica genera efectos locales, como la “isla de calor” de las grandes ciudades, el smog o niebla contaminante de algunas ciudades. También tiene efectos regionales, como la lluvia ácida que puede provocar daños en la vegetación en zonas más alejadas de la zona contaminante. O efectos globales, como el agujero de la capa de ozono, o el aumento del efecto invernadero, que está provocando que la temperatura media de la Tierra haya aumentado notablemente en las últimas décadas causando un calentamiento global.

Incendios

Los incendios, sean naturales o provocados, alteran gravemente el hábitat de los seres vivos, afectando al suelo, agua, atmósfera y biodiversidad, contribuyendo a la deforestación. Alteran gravemente el equilibrio del ecosistema.

Deforestación

La deforestación es la desaparición de los bosques, producida por incendios o por la actividad humana que tala los árboles para explotarlos por su madera, para minería, para tener nuevas tierras para la agricultura o para la construcción de urbanizaciones. La pérdida del bosque destruye el ecosistema.

El sobrepastoreo también alteraría el ecosistema.

Caza y pesca indiscriminada

Las caza y pesca furtiva e indiscriminada hace que las especies más codiciadas (por su carne, marfil, pieles, etc.) corran el riesgo de desaparecer e incluso extinguirse. Lógicamente, se altera notablemente el ecosistema.

Introducción de especies

La introducción de especies para la ganadería, la pesca, la caza o de animales exóticos liberados cuando sus dueños se han cansado de tenerlos como mascotas, compiten con las especies autóctonas a las que desplazan o eliminan totalmente.

3-) Cuidar, con esmero, los recursos no renovables, aquellos que ofrece la naturaleza, existen de manera limitada, y no pueden reponerse, se agotan a medida que se consumen, no se pueden proveer. Los recursos geológicos, energéticos y minerales. La explotación minera tiene final, al igual que la del petróleo, el carbón, el gas natural, la del oro y otros metales preciosos. Debe haber un uso sustentable, sostenible, con planificación.

4-) Cuidar los recursos renovables, como los bosques, pues se plantan nuevos árboles y se repone el consumo de los talados. Se regeneran con el tiempo, se renuevan de manera natural. 

El sol, el viento, la energía solar (fotovoltaica), los biocombustibles, el agua, el papel, el cuero, la madera, las mareas y los productos agrícolas, siempre que no se dejen agotar sus suelos, tomando medidas apropiadas, son renovables. No están alterados por el ser humano. Pueden regenerarse de manera natural a una velocidad superior a la de su consumo. 

Elementos como el hierro, el petróleo, el carbón o el oro son finitos y su explotación conduce a su agotamiento. No pueden ser reutilizados, regenerados o producidos a un ritmo suficiente como para mantener una elevada tasa de consumo. Son recursos naturales también, pero no son renovables.

Un mal uso de este tipo de recursos puede desencadenar en que dejen de ser renovables afectando a su perdurabilidad. Por esta razón, es necesario tomar conciencia y realizar un consumo responsable de los recursos renovables como una forma de reducir nuestro impacto en el medio ambiente.  El agua, el aire y el sol son de este grupo. 

¡El agua es bendita, no debe malgastarse! El aire es sagrado, no debe contaminarse!

Conocer qué son los recursos renovables nos ayuda a crear conciencia de la necesidad de conservar el medio del que proceden. Porque, aunque se obtengan de la naturaleza, se deben utilizar de forma sostenible para garantizar su disponibilidad para futuras generaciones. 

Evitar, en la medida de lo posible, las consecuencias de utilizar energías fósiles, que son altamente contaminantes y destruyen los ecosistemas. La energía solar, la eólica (los vientos), la biomasa, la mareomotriz o la geotérmica, son algunos ejemplos de recursos renovables. El gas se considera una energía de transición hacia la electricidad producida por las centrales nucleares. Hay más, claro que sí.

La mano del Hombre es un peligro a neutralizar o a Controlar

5-) - Mitigar la polución ambiental es procurar la disminución de la huella de carbono.  La huella de carbono representa el volumen total de gases de efecto invernadero (GEI) que producen las actividades del ser humano. 

La huella de carbono se define como el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero producidas, directa o indirectamente, por personas, organizaciones, productos, eventos o regiones geográficas, en términos de CO2 equivalentes, que, cuantificado, dará la pauta para emprender acciones de control. Se mide en masa de CO2 equivalente, CO2e.

Conocer nuestra huella de carbono puede ayudar a limitar el impacto de nuestro consumo en el medio ambiente. Hay diversas soluciones que nos ayudan a calcular nuestra huella de carbono.

El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene un impacto directo en el calentamiento global. Acelera el cambio climático con efectos desastrosos en nuestro planeta. Todos podemos contribuir a luchar contra el calentamiento global decantándonos por opciones respetuosas con el medio ambiente en nuestra vida cotidiana.

6-)- Descarbonizar el humo de las fuentes de emisión, fijas o móviles, que emana de las chimeneas de la industria y el quehacer nacional, antes de expelerlas al viento y al azar es una obligación moral, antes que una imposición. 

7-)-Sembrar vegetación endémica interior en los hogares como una forma de producir oxígeno. Las plantas, durante el día y gracias a la luz del sol y el proceso de fotosíntesis, capturan el CO2 atmosférico y lo transforman en los carbohidratos que precisan para crecer, liberando al mismo tiempo oxígeno. El proceso se invierte durante la noche, capturando oxígeno y liberando CO2. 


El dióxido de carbono (CO 2) es el gas más importante para las plantas de interior. La planta combina este gas con agua y luz para realizar la fotosíntesis.

La fotosíntesis es un proceso bioquímico en el cual la energía solar es transformada en energía química para posteriormente ser utilizada en la formación de moléculas orgánicas tales como los carbohidratos.

Cuando la planta de interior no recibe la luz necesaria, adquiere un aspecto pálido y débil, da pocas o ninguna flor, se le caen las hojas, se debilita pudiendo luego provocar su muerte.

Si la planta tiene hojas de color o son de un verde intenso, la luz que necesitará es intensa para mantener su lindo colorido. Si no recibe luz suficiente el color se palidece y en algunos casos se vuelve verde.

Las hojas de las plantas contienen en su superficie, en la parte inferior, diminutos poros por los que respiran, absorbiendo dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y liberando oxígeno y vapor de agua al aire.

8-) El Principio de conservación de la energía (primera ley de la termodinámica) 

indica que la energía no se crea ni se destruye; sólo se transforma de unas formas en otras. En estas transformaciones, la energía total permanece constante; es decir, la energía total es la misma antes y después de cada transformación, en un sistema aislado, pero es difícil encontrarse con un sistema aislado perfecto (teórico). Conclusión: ¿? Además, no existe el movimiento perpetuo, pues hay pérdidas que lo hacen finito, perdurable.

9-) Consumir alimentos para vivir, no para engordar y, de paso, enfermar, no derrochar, comer lo necesario sin desperdiciar. Acudir a la Nutrición sostenible. Leer el libro del mismo nombre, de camilo prieto. Vale la pena.

10-) Practicar la economía circular. 

 Reducir el “consumo”, en general, a lo estrictamente necesario; cuanto más compramos, más tiramos a la basura. Reflexionar sobre las compras y sobre si realmente se necesitan o no. 

Reutilizar todo lo que pueda volverse a usar; usar productos reutilizables, utilizar productos durables y repararlos en vez de reemplazarlos constantemente. 

Reciclar: si no se puede reutilizar o evitar comprar algo, reciclarlo si es posible, Sin embargo, es importante considerar que la mayor parte de lo que reciclamos puede acabar en el mismo sitio que la basura normal. Por eso es siempre mejor reducir y reutilizar antes.

Reciclar lo aprovechable de la bolsa de basura a disponer, para no crecer los rellenos sanitarios y sus lixiviados encauzar, no contaminar las fuentes de agua que se deslizan al mar.

11- ) No a la luz artificial si tenemos luz natural. Usar la luz directa del sol para secar  aquello que sea práctico extender al calor ambiental y al influjo del viento.

12- ) No disparar a la fauna solo por un trofeo a exhibir. Cazar por deporte no integra buenos sentimientos ni buen juicio ecológico; cazar, si hay amenaza, no por el refinado y malévolo gusto de matar un buen ejemplar de la fauna para disecar, colgar y presumir. Hay usos mejores, sin sacrificar esas vidas en la hoguera de la vanidad.

13-)-Proteger todos los páramos sagrados que provén de agua pura, tributarios de aguas correr, ríos y quebradas de la geografía nacional 

14-) No empobrecer la tierra extrayendo sus recursos sin renovar, hasta agotar.

15-) No fumigar la vida vegetal, sin planear, sin planificar, pues se muere la maleza, se mata la plaga y la huerta vecinal.

16-) No hacer quemas de bosque tropical, porque se prende la hoguera que arrasa voraz y envenena el aire a respirar.

17-) No exceder el sonido neuro sensorial, no hacer tal ruido que no deje escuchar los gritos de natura que llora y llora de pena moral.


FIN temporal.


ANTONIO ALJURI.

Santanderino 55

ECOLOGISTA

Enero 1 del 2022.


Llamado a la responsabilidad ambiental. Nuestro compañero Antonio Aljuri hace un enfatico llamado a la defensa del Planeta!

 LLORA, NATURA, LLORA

FLORESTA EN LÁGRIMAS

La indiferencia del Hombre de la Era Industrial

El Impacto Ambiental.

Este planteamiento ecológico entraña una visión elemental, personal, que nos muestra, ejercitando la imaginación, a donde podríamos ir a parar, por ser insensibles al dolor de Natura.

Autor: Antonio Aljuri Arciniegas, miembro de Santanderinos55 

 (Bachilleres del Colegio de Santander, Bucaramanga, Promoción de 1955)

(Nota: Estos pensamientos ecológicos pretenden alertar, para cambiar y van en armonía con el Decálogo de los deberes del “hombre insensible indiferente de la era industrial” que se tratan en un Decálogo especial, próximo a publicarse, a divulgarse.)

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Con pena, pesar, se puede expresar que no tiemblan las manos que empuñan el hacha, ni se inmuta el verdugo que, a golpes certeros, hiere la savia de la vida vegetal. Talamos árboles, deforestamos, erosionamos los suelos, hacemos el mal. Que llore el vecino, no vemos el daño, solo nos mueve el lucro personal.

El pastizal de la llanura se amplía al tumbar, sin renovar, ilegal, para alimentar el rebaño vacuno y contaminar de gases GEI la pureza ambiental; no se protegen recursos naturales, se pierde floresta que filtra y limpia la contaminación del aire vital. El dolor forestal, bosque frondoso, se siente, el cielo se nubla de tristeza y llora de pesar.

Al descomponerse la materia orgánica vegetal talada, por la acción de los microorganismos del suelo, se libera dióxido de carbono que se transforma en bicarbonato, esta reacción libera hidrógeno que acidifica el suelo, aunque produce humus, empobrece la siembra y disminuye la cosecha. Son cultivos sombreados, hortalizas y verduras de hoja, por ejemplo ¿Qué vamos a mercar? 

Llora la flora, llora natura, sentimos dolor. los ríos fluyen con tristeza, los pájaros no cantan, no pian, a duras penas canturrean, los árboles pierden verdor, se caen sus hojas, se pierden sus frutos y el otoño anochece, se opaca la luz, la tiniebla ensombrece.

Se pierde armonía, el daño crece y reina la indiferencia, la insensibilidad cívica; nadie se siente aludido, ni ofendido, solo vemos el derrumbe pasar, sin parpadear; nada nos toca, pero el camino tiene final. Ni el gusto palatino se salva, se pierde el deleite, el gusto, al consumir. O actuamos o perecemos, un dilema natural.

 A dónde iremos a parar con este festín infernal, cambiando vida por progreso industrial. Lo natural desaparece y reina lo artificial, lo químico, en general.

Con el paso de los años el llanto de la Naturaleza sube de tono, llora a caudales, protesta, llueven rayos y centellas para hacerse oír, llueve a torrentes por la niña estacional y regional, se inundan los campos, ruge el viento huracanado que destruye al pasar.

Se derrumban montañas, y los ríos con sobre caudal por inundaciones de lluvias que no cesan, buscan su cauce cortando a tajos sus riberas pobladas, siguiendo su ritmo hacia el mar; crecen las mareas, se forman tsunamis furiosos con instinto mortal. 

No vemos, ni escuchamos y seguimos en derroche de grandeza declinante, trashumante, vergonzosa. Gemidos audibles, violentos, que se lleva el viento.

Los cambios que sentimos los humanos, y los otros, los vivimos con dolor, con pesares y quebrantos de salud, que hieren el pundonor, el amor propio, el honor y hasta los animales pierden su hábitat natural.

La nostalgia nos pega, nos afecta el alma, nos hace sufrir. Se oye el lamento, se tejen consignas, lemas, slogans de salvación ambiental. ¡No suena la flauta, seguimos igual!

Lo que más necesitamos, después del aire que respiramos, es el medio ambiente en que vivimos, el verdor de la floresta, la corriente de sus ríos y quebradas, que son riquezas en peligro de extinción. 

La tierra merma su  encanto, su canto de amor natural. Para cosechar hay que sembrar y florecer la ilusión, con pensamientos de rosales en flor. Los mares se calientan y no absorben el contaminante ambiental. La huella de carbono crece con el calentamiento global, pues aumenta el agujero de la capa de ozono, ¡Que mal!

El ser humano, el gran depredador, con sus acciones cotidianas, quema carbón mineral, también vegetal, que contaminan, generan electricidad, claro, y polución ambiental, profana, ensucia y va extinguiendo su manera de vivir. ¡No más extensión urbanizable y, tal vez, más concentración poblacional controlada, eso sí! Frenar y frenar para lograr.

Hay antagonismo en la forma de pensar, unos protegen otros destruyen. ¡Qué contrariedad!  La huella de carbono, el impacto ambiental, ¡se incrementa sin parar! 

Hay emisiones, a diario, de carbono sin quemar, por combustión incompleta operacional, general, sin suficiente oxígeno, ¡que se producen sin cesar!  Sentimientos ecológicos en pugna difíciles de conciliar. El aire puro, sin contaminantes, oxigena la sangre y trae salud y bienestar.  ¿Ficción, ilusión o realidad?

Como consolación al flagelo que sufre la naturaleza, pues el verde perdido, perdido quedó, la ganadería es hoy sostenible y porta el sello ambiental colombiano, para reforestar con buenas prácticas agrícolas y patente para exportar a países sensibles con el calentamiento global.

Algún día, esperamos no lejano, habrá una solución ambiental en armonía con la naturaleza que, hoy, sufre y llora, sin cesar. ¡En una mañana será vista, ocurrirá!

Como consolación podemos decir que utilizar el sistema Silvopastoril es una buena estrategia de protección natural.

 ¿Qué es un sistema silvopastoril en Colombia?

Son sistemas que integran el manejo de árboles y arbustos en la producción ganadera. Los árboles pueden ser de vegetación natural o plantados con fines maderables, frutales, forrajeros, para productos industriales (ej. caucho, palma de aceite), o árboles multipropósito.

¡Tomemos conciencia, NOS AUTOLIQUIDAMOS SIN PENSAR!

Mitigar el daño es la bandera, el estandarte nacional.

No más combustibles fósiles a explorar. Los vientos, el agua de los mares, la luz del sol, la radiación solar, son recursos naturales de energías renovables a explotar. 

Energía hidráulica o hidroeléctrica: ¡la energía que se obtiene de los ríos y corrientes de agua dulce, a aprovechar!

¡Manos a la obra, hay mucho por hacer!

Ecólogos a trabajar, a convencer, a cambiar la manera de pensar en el Dios del viento, en el dios solar, en el Dios del mar

ANTONIO ALJURI, 20.01.2022