jueves, 21 de octubre de 2021

Antonio Aljuri nos dedica esta hermosisima e inspiradora exhortacion. Gracias estimado compañero!

 ODA AL FUTURO QUE AVISTAMOS

“La cresta magna del mañana que soñamos”

Reflexiones

Dedicado a mis compañeros, los “Santanderinos55”

Otoño en Primavera

Elucubraciones mañaneras, divagaciones otoñales, difusas y rituales

Tímida composición poética del género lírico.

 

¡Compañeros55, mis amigos:

Vivamos con vigor, con ganas e ilusión en el mañana, así debe ser, con energía, en la franja etarea en la que estamos, edad dorada, iluminada, sintiendo, percibiendo, con todos los sentidos, en la onda de frecuencia modulada, con sonidos musicales de canciones de celeste entonación, para los “Santanderinos55”, compañeros en acción, inolvidables, perennes e infinitos.

 

Cultivamos Flores de primavera en el otoño que vivimos, serenos y tranquilos, disfrutando del entorno familiar, solariego, que nos rodea, nos cubre, nos envuelve y nos da abrigo.

 

Volaremos con la imaginación en las alturas de la vida que aún nos queda y seremos caminantes de los bosques y praderas que no vemos, ¡presentimos!, con su despliegue de cromáticos paisajes.

 

¡Seguimos en tierra, aun nos quedan largos eventos por vivir y, cuando Dios diga, viajaremos al cielo que soñamos! Todo a su tiempo, sin prisa y sin temores; hay vida, hay energía.

 

¡Que despegue sus alas la noble ensoñación y que vuelen pensamientos y mensajes de ilusión! Son tesoros para guardar y mañana recordar.

 

Ahora, divaguemos un poco: Es grato elucubrar para crear y sentir y valorar el palpitar de las ideas que brotan caudalosas, presurosas y creativas.

 

Así, ensimismados, salidos de la tangible realidad, tomamos el sendero hacia la “cresta magna”, la cuesta a coronar, muy cerca del cielo, que se pierde entre las nubes y empezamos a soñar, a cavilar y a disfrutar del paisaje que ahora vemos. Caminamos sin parar, reflexionamos.

 

Somos los “caminantes” que trepan la montaña del mañana en el Otoño de la Vida, cultivando primaveras y esperanzas venideras.

 

En este tramo empinado de la vida al que arribamos, el camino que nos queda conduce hacia la cumbre, al infinito, a la dimensión del futuro en que pensamos, no cercano aun, eso esperamos, e imaginamos el dorado horizonte del “mañana”, en el presente.

 

Aquí, en el ahora, el tiempo se condensa en gotas de sabiduría. Hemos trasegado los caminos más diversos y bebido en las fuentes del conocimiento y la cultura. ¡Ya no corremos, caminamos!

 

Caminando y meditando hemos llegado lejos, muy lejos, hasta alcanzar la subida de la cuesta avizorada, al pie de la montaña que se yergue poderosas en la mente creativa.

 

Con la nieve en los cabellos que aún nos quedan, se incrementa la paciencia, nos atrae la bondad, la igualdad y la modestia; ahora sabemos esperar para lograr lo que está escrito, no editable, empero, alcanzable y perceptible, que llega por sí solo: el atardecer de “El otoño iluminado”.

 

Ya no corremos, caminamos con pausas paulatinas y labramos el futuro, haciendo del presente el mañana adelantado. Caminar es un deleite, una exquisitez física, un manjar que se degusta despacito, lentamente, una caricia, un esplendor, una frescura, una ambrosia que sentimos y disfrutamos plenamente.

 

Caminando recibimos la caricia de la brisa mañanera y el abrigo del sol del medio día; caminando nos llega la tarde y seguiremos caminamos hasta que nos cubra el velo de la noche despejada y… soñemos que soñamos. ¡Qué deleite!

 

Pensamos y pensamos, cavilamos, seguimos caminando y, a lo lejos, divisamos una luz que nos atrae y con hipnóticos poderes nos envuelve y emociona; son los reflejos del cielo que entre brumas nos deja ver del infinito un universo de estrellas rutilantes y un cielo azul que en las noches celebra su festival de luces y colores como un reflejo del arco iris del futuro adelantado.

 

¿Es una visión o una realidad?  De pronto, despertamos, ¿en dónde estamos? De nuevo caminamos y gozamos recordando el sueño que tuvimos: sí, abrimos brevemente el cofre del tesoro que guardamos y volaron mariposas de múltiples colores.

 

Todos soñamos para aliviar o recrear el pasado que tuvimos, grato o azaroso, lo que hubiera sido, que nos formó y estructuró y, aquí estamos, con las espadas de lucha que nos dieron los años transcurridos, con las penas que lloramos y los triunfos que tuvimos.

 

Somos viejos, el rostro se arrugó, la lozanía marchitó y las fuerzas se mermaron, se menguaron, pero la voluntad creció, el deseo de vivir se hizo más fuerte y nos armamos de valor y de coraje; no hay faena difícil cuando se emprende y se ejecuta con amor y valentía.

 

Siempre vencemos los obstáculos, por encima o por debajo o por los lados, flanqueando los puñales traicioneros de envidiosos, desleales, insidiosos y falsos personajes del ayer que superamos.

 

Si, la fe en nosotros y el amor celestial y terrenal que recibimos de Dios, de la amada y de la familia solariega, nos han guiado por las sendas del progreso, andando por la tierra abonada con trabajo.

 

Construimos, paso a paso, todavía, el futuro que nos queda y, cada día, llenamos los espacios vacíos que debemos descifrar, para vivir con deseos de vivir y de soñar.

 

Es el crucigrama de la vida, con desafíos laberinticos, mitológicos, con acertijos aun por resolver, que debemos idear, pluma en mano, sin declinar, a la luz de la “sabiduría de los años”, un tesoro, por fortuna, a bien usar.

 

Es tiempo de bañarnos al sol de un medio día, el pecho inhiesto, levantado, en un manantial de paz que nos refresque, que nos aliente y fortalezca para trepar, cuando sea hora, esa “cuesta magna” del mañana que soñamos y que, a lo lejos, se avizora y se vislumbra majestuosa.

 

 Algún día llegaremos, sí, cuando suene la campana de partida y la salida a la caminata final, cuesta arriba, corta o prolongada, en función de lo que hicimos y vivimos, de lo que merecemos o paguemos por el bien o el mal que propiciamos. Al juicio final asistiremos y llegaremos, no dudamos, al cielo que anhelamos.

 

A estas alturas de la vida, la sensibilidad de los sentidos sufre alteraciones, hay falencias, muta, se modifica, cambia, vemos con los ojos del alma, el gusto se refina y, paradójicamente, la tolerancia se amplía, somos más comprensivos, más humanos, más empáticos; las canas cobran significado y nos proveen de alternativas y salidas, de “artilugios metafísicos” que estimulamos, practicamos.

 

La actitud mental, la mente abierta, el poder de la mente sobre el cuerpo, el yoga y la meditación y la alquimia espiritual, para lograr que algo que tenemos se convierta en un elemento valioso, son espadas afiladas que esgrimimos a raticos en eventos retadores, activando las alarmas cerebrales que estimulan las neuronas y producen resultados somáticos visibles, sanadores; no seremos más viejos, seremos más sabios, más holísticos.

 

Vamos poco a poco, meditando y penetrando en la mente juguetona y caprichosa, insondable y misteriosa, dominante, poderosa e inconsciente que nos mueve y entusiasma o nos aflige.

 

Así podemos decir como el pensante: “solo a partir de mi mente puedo transformar el paraíso en infierno o el infierno en paraíso” o como el sabio: “la mente es como el paracaídas… solo funciona si la tenemos abierta”.

 

Animémonos y pensemos más, no decaigamos; bebamos elixir de alegría que nos embriague de optimismo; ¡cantemos y soñemos! Cultivemos primavera en el otoño. ¡Hagamos de la noche el día!

 

Tenemos la energía de la juventud mental y espiritual, avancemos, caminemos. Si hay movimiento hay vida, hay ilusión, hay alegría.

 

¡Seguimos en tierra, aun nos quedan eventos por vivir y, cuando Dios diga, viajaremos al cielo que soñamos! Todo a su tiempo, sin prisa y sin temores.

 

Hay vida, hay energía. Elevemos la mirada al horizonte que fraguamos en la mente creativa y sigamos caminando, avanzando y disfrutando del mañana adelantado que sentimos y anhelamos, que soñamos.

 

Llegaremos un día, muy cercano, o muy lejano; lo sabremos cuando se oiga el clarín que nos indique que ya empezamos la cuesta del mañana que avistamos.

 

Escuchemos las notas magistrales de la música de paz, de la vida sosegada, la serenata clásica en el balcón de los recuerdos más queridos, al compás de los latidos del corazón entusiasmado y solidario de la amada, la compañera de siempre, que nos ayuda, estimula y fortalece.

 

Lo que vemos y sentimos, hoy en día, en esta primavera del otoño al que llegamos, es el rayo de Luz que nos alumbra desde lejos, desde el cielo que anhelamos, es la Epifanía, la “revelación” indescriptible, la iluminación del mañana vislumbrado.

 

AAA.     18-10-2021 

lunes, 27 de septiembre de 2021

Hermoso poema de nuestro compañero Antonio Aljuri 


CANTO A LA VIDA

Sueños y anhelos.

 Voy cantando, voy sonriendo, los quebrantos superando y al cielo voy llegando.


Así es la vida, nacemos, nos crían, nos modelan y nos dejan; ensillamos el corcel educativo y galopamos y corremos, nos cansamos y seguimos, no hay descanso, el reloj marca el paso del tiempo y seguimos caminando y sonriendo, los temores apagando.


La juventud llega, disfrutamos, estudiamos, nos casamos, nos graduamos, trabajamos y una familia formamos.


En unión familiar progresamos, triunfamos, viajamos por el mundo, amamos y somos amados, alcanzamos las metas que anhelamos, somos fuertes, somos familia, disfrutamos de los triunfos que unidos logramos, libamos y cantamos.


Subimos la cuesta de los años y cae nieve en nuestra cabellera, escasa pero suave, fina y plegable, despeinada al viento y bien cuidada, pero al paso de los días, disminuida y escasa, de cabeza reluciente y, entonces, brota la inteligencia y da sus frutos, nos graduamos en las experiencias de la vida cognitiva. 


Que belleza: somos el futuro en el presente y el pasado en la mente cristalina, como el agua danzarina. Somos ríos o riachuelos según nuestros anhelos. Llegan los trofeos de oro y plata, o de cobre, si aflojamos.


Así es la vida, retadora y difícil, pero manejable con ajustes y desvíos por caminos de esperanza y logros de diversa variedad y calidad, al tenor de los sabores resultantes, agrios o dulces, al compás de la música tocada.


Somos directores de nuestra propia orquesta y compositores de la letra, que seguimos día a día, hora por hora a cada instante que gozamos o sufrimos. Actuamos en el rol de nuestra vida, y somos artífices del mañana que pensamos. La sugestión pesa, amanece más temprano y celebramos el día soleado, ¡disfrutamos!


Sí, nosotros creamos el mañana, tejemos el futuro y cosechamos lo que sembramos; no cogemos los frutos vecinales sino los que produce la tierra que labramos.


Llegamos lejos, muy lejos, en las metas alcanzadas. Los hijos han crecido y construido sus hogares. Los nietos nacen y de pronto somos abuelos y bisabuelos; disfrutamos de sus bromas y sus progresos, se gradúan y trabajan y triunfan o fracasan. 


Son sus cualidades adquiridas, con virtudes o defectos que les hemos trasmitido. forjamos sus vidas y futuros; serán de acero o de hierro al calor de la forja que encendemos y avivamos o apagamos lentamente, después que templamos como aceros las espadas de lucha que les damos.


En nuestro caminar por bosque y senderos de la vida, envejecemos y sentimos el paso de los años reflejado en nuestros rostros, con huellas marcadas pero dignas de mostrarse y gozarse. Somos viejos, muy viejos, pero fuertes y curiosos, inquietos, estudiosos, agradecidos y … soñamos.


El último tramo de la vida que, por ventura transitamos en familia, acompañados, con la amada, abrazados, mutuamente protegidos, nos permite leer el libro que hemos, con los años, dibujado e ilustrado con vivencias de variados sabores y colores y letras grandes y pequeñas del verso o la prosa que escribimos. 


El lapso que nos falta, corto o largo, según se ha vivido, según se ha comido, se ha dormido, se ha bebido, de copas disfrutado, y de alegrías, el alma, atiborrado. 


Vivimos de ilusiones que cristalizamos, realizamos. Tenemos fe y llenos esperanza caminamos por la vida.


Hemos sonreído y llorado con lágrimas que han brotado de pena o jubilo, pero que han limpiado los errores cometidos.


Qué bello es recordar, para vivir de nuevo, hollando otro camino, mas florido y emotivo. El carrusel gira y las imágenes aparecen refulgentes u opacas que vemos y gozamos o sufrimos, como todas las cosas del alma peregrina. 


Volvemos a ser niños y reímos y jugamos, rendidos, nos dormimos hasta un nuevo amanecer, que logramos al calor de un nuevo sol. Ya vamos haciendo camino, llegaremos un día. Los frutos maduran y mejoran, se endulzan y degustan en el banquete de los años transcurridos.


¡Así es la vida!, ya nos acercamos a las proximidades del cielo y entre nubes divisamos a San pedro con las llaves esperando para abrirnos el portón del infinito, del cielo azul tan anhelado.


 Vemos ángeles cantando en coro religioso, místico, esplendoroso, haciendo calle de honor a los que llegan; eso esperamos cuando suene el clarín y despeguemos en viaje celestial, tan temido y esperado.


 A las puertas del cielo, sin duda, llegaremos. No hay prisa, todavía disfrutamos de la vida y de sus galas; allí estaremos: ¿cuándo?: Dios dirá.


    AAA

              25-09-2021


viernes, 12 de marzo de 2021

Recordar es vivir. Discurso de Jaime Ortiz Añez Bucaramanga en 1995

 

Recordar es vivir

Discurso de Jaime Ortiz Añez durante la reunión que tuvo lugar en Bucaramanga para celebrar la

promoción de Bachilleres de 1955 del Colegio de Santander

 

Queridos hermanos de la promoción de Bachilleres de 1955 del Colegio de Santander y sus bellas y gentiles esposas. Exitoso comité Organizador de este acto memorable:

Cuando la Divina Providencia nos regaló la vida entre los años 35 y 40 del pasado siglo, se estaba publicando en Atlanta la famosa obra literaria "Lo que el viento se llevó", novela de amor y de guerra, que han sido éstas las dos constantes en la vida del hombre y de su historia. Desde entonces, ha corrido mucha agua debajo de los puente, y miles de millones de personas se han ido total, fatal y definitivamente de esta dimensión planetaria. En tanto, nosotros permanecemos aquí como reyes del tiempo y del espacio, indiscutiblemente vivos, saludables y vigentes y este maravilloso don nos convierte, automáticamente, en seres privilegiados, simple y llanamente, porque no todos pudieron ser de la partida y los demás se han ido para siempre.

De esta tan afortunada circunstancia de existir, se desprende que podamos estar aqui esta noche inolvidable y luminosa de noviembre, reunidos física y espiritualmente, quienes hace cincuenta y cinco años, en plena juventud adolescente, traspasamos entre medrosos, expectantes y cunosos, los umbrales del ilustre Colegio de Santander, sembrado orgullosamente en el histórico parque Centenario, tan rodeado por el sol reverberante, por los árboles de mango y por el ruido tropical de las cigarras. Oh! Nuestro amado Colegio!, la más grande vivencia, la más hermosa realidad de nuestras primeras incursiones intelectuales, donde alumbró el primer pan de nuestro espíritu, nuestro segundo gran hogar, el testigo inédito de nuestra primera novia, todo como en un espejo de dorada primavera.

Hoy estamos recordando con devoción plena de alegres evocaciones y de gratitud incancelable, a nuestros Rectores magníficos Juan de Dios Arias, notable y distinguido historiador de Santander; al Reverendo Padre Jesús Jaimes, quien vivió y murió en olor de santidad; a los insignes Vice-Rectores Juan B. Rey, Ciro Santander, Arturo Díaz Ballesteros; así como a nuestros caros y ejemplares profesores, gloria y prez de la docencia, algunos de los cuales fueron a la par maestros pintorescos, como Mister Ramírez, con sus característicos blue-jeans y zapatos tenis; a Santos López, con su calva brillante y alargada, donde se detenían dos ojos escrutadores y maliciosos; al muy bondadoso Monsieur Falk; a Ventarrón y su personalidad vigorosa, armada con su tabaco humeante; al profesor de latín, cuyas clases en el candente mediodía invitaban al aburrimiento y la pereza; a Champoleón, con sus tremendos ojos azules hablando de la secular cultura egipcia; a

Ramírez, de Física, cuyas magias y experimentos viajaban por los tubos de ensayo en mutaciones de materia y energía; a Guillermo Acuña, comandando las paradas y desfiles por las calles de Bucaramanga y en el estadio Alfonso López, donde marchábamos con orgulloso garbo militar; al académico Sarmiento de Cátedra Bolivariana, apasionado del Libertador y a quien logramos sacar de casillas cuando, en la clase dedicada a la muerte de Bolívar, concurrimos muy picarescamente acongojados, de mucho luto y ataúd.

Ah tiempos aquellos que volaron con velocidad supersónica y que es imposible rescatar, a no ser por los recuerdos maravillosos que estamos evocando en este momento estelar. Sin embargo, tengo la seguridad de que nos quedan años preciosos por vivir. Enrique Bergson, alto exponente de la evolución espiritual, apuntaba que “existir significa cambiar, cambiar significa madurarse, madurarse significa crearse indefinidamente a si mismo".

Tenemos muchas cosas por hacer, la misión no ha terminado; la vida nos sigue ofreciendo oportunidades espléndidas que alcanzaremos con un vigoroso impulso integral, con el concurso poderoso de nuestras familias y con la voluntad indeclinable de ser siempre los vencedores, como el mismo Cid Campeador, ganando batallas después de la muerte.

Esta mágica celebración de los 50 años de haber terminado la secundaria, alcanza el rango y calidad de fiesta inolvidable, especialmente por la presencia regia de la mujer, de nuestras lindas mujeres, esposas ejemplares, madres amorosas, jóvenes, tiernas y encantadoras abuelas, que son y han sido inspiración motivante y gozo inefable en nuestras vidas.

Esta noche, fantástica noche, re-encuentro de vigorosos y renovados espíritus, tenemos que guardarla en el rojo estuche del corazón y en el cofre luminoso del alma.

(Texto del Discurso fue suministrado por Victor Gabriel Martinez)

jueves, 4 de febrero de 2021

William Laverde también nos dejo.

 

                          WILLIAM LAVERDE

Compañero durante muchos años en el Colegio de Santander. Una persona sencilla, sin aspavientos, introvertida, que cumplía bien con sus deberes, que no participaba en los bochinches pero si en los juegos de trompos. Le gustaba el fútbol aunque no se destacó en ello. Era aficionado a las caminatas por espacios abiertos y a la observación de la naturaleza.

Desde temprano se vinculó a la Contraloría General de Colombia y allí a base de trabajo y buenos esfuerzos empezó a desarrollarse profesionalmente. Yo le perdí de vista durante un tiempo y lo volví a encontrar enn1975 en el Perú, en donde se encontraba en una asignación especial. El origen del re encuentro fue Jaime Parra Ramírez, el embajador colombiano en esa época, quien me comento que tenía la visita de un funcionario de la contraloría, que era santandereano, muy tímido y que por ello creía que estaba aislado y pasándola mal. Por aquello de santandereano y con el ánimo de ayudar a alguien sufriendo de soledad le solicité que me lo presentara y así apareció William en Lima. Le incorpore a nuestras actividades de fin de semana con lo cual su panorama cambio y pudimos acercar de nuevo nuestras vidas. Pronto después de esos encuentros regreso a Bogotá y ahí otra vez le perdí la pista hasta que en el 2005 celebramos en Bucaramanga los cincuenta años de bachillerato. En ese momento ya se había jubilado y estaba empezando a disfrutar de los beneficios de la libertad de tiempo y de un mejor flujo de caja propios de quienes alcanzan este beneficio en buenos términos. Lo encontré mas comunicativo y dado a emprender relaciones amorosas con mujeres jóvenes. A la siguiente reunión de bachilleres que tuvo lugar en 2015 ya no asistió pues lo estaban afectando impedimentos de salud. En una de mis últimas visitas a Colombia me entere de que sus problemas de salud se habían acentuado y de que se encontraba recluido en su domicilio. No he vuelto a recibir mas noticias suyas lo que me hace temer lo peor.

Era de estatura media y mas bien grueso. Caminaba con pasos lentos. El acné juvenil había dejado algunas huellas en su cara. Poseía una mirada dubitativa y profunda detrás de unos anteojos pesados. Vestía con sencillez.

Cumplió con sus deberes a cabalidad y fue siempre una persona de bien. Por todo ello merece nuestra admiración y buen recuerdo.

(Autor: Victor Gabriel Martinez Carreño)

Otro compañero que nos deja: Jaime Ortiz Añez

 

JAIME ORTIZ AÑEZ

 

El único hijo del gran poeta santandereano Rafel Ortiz González. Alto de buena apariencia y de muy cuidado “chipolo.” Heredó de su padre talento, bonhomía y sensibilidad social. En el Colegio siempre estuvo vinculado a todas las causas nobles. Fue un buen estudiante en especial en lo que refiere a las disciplinas de letras. Se esmeraba por progresar en materia literaria y de la gramática y hacía muy buen uso del idioma tanto en su comunicación verbal como en la escrita. Deseaba no quedarse atrás de su padre. Un buen compañero, afable y siempre dispuesto a darle una mano a los que la necesitaban. Aficionado a los deportes en especial el futbol y el atletismo. Derivo hacia el estudio del derecho, aunque creo que nunca lo practicó pues se dedicó con amor al periodismo gracias a su vinculación con “El Frente”, un bastión del conservatismo que su padre fundó y dirigió por muchos años en Bucaramanga. Con el paso del tiempo y gracias a sus buenos oficios terminó por reemplazarlo como director, actividad en la que permaneció algunos años hasta que fallecido su progenitor otras gentes tomaron control del periódico y lo desplazaron. Se mudo entonces a Bogotá en donde participaba en numerosos seminarios de naturaleza política y literaria defendiendo y difundiendo sus principios. Cuando en el 2005 celebramos los cincuenta años de Bachillerato fue el orador principal y pronuncio un bonito y emotivo discurso lleno de remembranzas que a todos nos conmovieron. Desde ese momento lo perdimos de vista pues se desconectó de todos los medios de comunicación.

Contrajo matrimonio a mediana edad y fue padre de varios hijos que heredaron los valores de su padre y recibieron una buena formación.

Su estatura se encontraba por encima de la del promedio, era poseedor de una agraciada faz de piel morena clara, sus ojos eran sobresalientes y comunicativos. Vestía bien a la moda y le lucía lo que usaba. Era buena percha tal vez pasado un poquito de peso.

Su bondad, su buena voluntad por servir y su meritorios y exitosos esfuerzos en pro de Santander y de la causa conservadora son dignos de encomio. El recuerdo de todos ellos permanece en nuestra memoria.

Lo apreciamos y lamentamos su retiro del mundanal ruido.

(Autor: Victor Gabriel Martinez Carreño)

viernes, 22 de enero de 2021

Feliz 2021 nos desea Fidel F. Rueda

 Estimados amigos:


Mirando la página Santanderinos55 encuentro que desde mediados del año pasado ninguno volvió a reportarse.

En una de las últimas reuniones que hicimos en Unicentro se había pensado en hacer un encuentro el año pasado para conmemorar los 65 años de bachillerato, desafortunadamente a raíz de la partida de Alejo nadie quiso medírsele a repetir este evento.

He extrañado mucho los mensajes que con alguna frecuencia recibía de Víctor Gabriel, porque él tiene una facilidad increíble para escribir y generalmente lo hacía sobre temas muy interesantes, sin embargo, la última vez que me escribió me decía que posiblemente a partir de ese día sus mensajes irían a ser muy escasos debido a que ya eran pocas las personas que le escribían.

También he extrañado las reuniones que de vez en cuando organizaba Rafael Boada en Unicentro. Desafortunadamente la pandemia acabó con algunas de esas actividades.

Telefónicamente me comunico de vez en cuando con algunos de Bucaramanga y uno que otro de los residentes en Bogotá que se encuentran saludables. Otros ya no pasan al teléfono por motivos de salud o porque prefieren que los dejen tranquilos o porque a lo mejor emprendieron el viaje sin regreso y nadie nos lo ha contado. En este grupo están Guillermo Espinel, Chepito Durán, William Laverde y Jaime Ortiz.

Yo, desde el año pasado, estoy viviendo en una finquita en la Sabana de Bogotá y la verdad es que aquí paso la vida tan bien como muchas personas quisieran vivirla. Un poco limitado por algunos quebrantos de salud pero tranquilo.

A quienes ingresan a esta página les envío un saludo muy cariñoso con mis mejores deseos para que tengan un 2021 lleno de alegrías, satisfacciones y mucha, mucha salud.

Fidel Francisco.

lunes, 4 de mayo de 2020

Reflexiones para esta Pandemia


ELUCUBRACIONES CRITICAS
Por Antonio Aljuri
Ingeniero UIS, Bachiller del Colegio de Santander de Bucaramanga, Promoción de 1955

RELEXIONES AL TENOR DE UNA CRISIS VIRULENTA

OPTIMISMO, FE Y ALEGRIA

En estos días, por fuerza mayor, nos ha tocado en suerte vivir una época de incertidumbre y de preocupaciones que nos invaden sin esfuerzo y sin medida; somos influenciables y vulnerables ante la fuerza de la naturaleza que se resintió del maltrato que ha venido recibiendo del hombre cuando manipula las herramientas del progreso y hace mal uso de los recursos naturales por cuenta del desperdicio.

Nosotros, los humanos, en la medida en que vivimos, en que avanzamos, somos los principales depredadores de la naturaleza:

a) --desviamos los cauces de los ríos, b) --extraemos en forma voraz y de manera rustica sus recursos vegetales y mineros, c) --contaminamos el medioambiente en que vivimos con la Polución, d) --agotamos los recursos naturales. e) --destruimos los ecosistemas para crecer las áreas urbanas, f) --agrandamos el “agujero de la capa de ozono”, con sus consecuencias de la “radiación ultravioleta”, perjudicial para la salud de los seres vivos.

Las noticias de prensa, radio y televisión hablan a diario del incremento progresivo de la Deforestación por la mano del hombre, que aumenta la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera por la tala de bosques orientada a la obtención de más áreas cultivables, destinadas a producir forraje, y nuevos potreros de cría y levante de Ganado, que es un gran generador de gases de efecto invernadero  como el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O), y el metano (CH4) (que se produce de manera natural como parte del proceso digestivo del ganado).

Es muy comentado que “el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero, medidos en su equivalente en dióxido de carbono, que el del transporte". Dicen que la ganadería es, además, "una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos". ¿Quién detiene este deterioro?, ¿es posible hacerlo?, Quien le pone el cascabel al gato?

El buldócer no se detiene en su afán de darle al sector agropecuario salidas carreteables para el transporte y la comercialización de sus productos a los centros de abasto, que surten las necesidades de una población que crece pasivamente y que debe ser proveída y alimentada.

La industria de las chimeneas contamina en gran escala, pues queman combustibles fósiles, carbón, petróleo y sus derivados, gasolina, ACPM, fuel oíl, etc. El progreso no se detiene. Toda actividad antropogénica contamina. El hombre vive a expensas de la naturaleza que produce y sufre.

No paramos en las actividades contaminantes del medioambiente y de la tierra, del aire que respiramos. Destruimos los espacios verdes y selvas vírgenes, que nos oxigenan. Todo esto es parte de la vida diaria. Se percibe un desprecio a la abundancia que recibimos de Dios en nuestra creación. ¡El hombre es su propio verdugo!

Somos contaminadores impenitentes y, para rematar, regamos la tierra de residuos nucleares, químicos, biológicos y plásticos, muchos no “biodegradables”; contaminamos los hábitats naturales de fauna, marina y terrestre, el aire que respiramos, el agua de los ríos, la tierra fértil y los mares y vamos en camino de destruir el planeta.

Es un círculo vicioso, una situación recurrente, que se repite constantemente. El progreso, parece, solo se logra destruyendo la naturaleza, que se resiente y grita; su protesta se siente en el mundo entero. Ya sabemos cómo y de qué manera. No hay marcha atrás. Hay que capear el temporal. Vendrán, eso esperamos, mejores días, ¡Dios mediante!

Con cada paso que damos perdemos oxígeno, agotamos fuentes de vida, maltratamos los suelos y los microorganismos que los nutren; somos depredadores de nosotros mismos, de la flora y sus diversas especies, sin tener conciencia de ello, como impelidos por una fuerza extraña, autónoma, un frenesí que no nos deja pensar, reflexionar, ni meditar en el daño que hacemos. No obstante, el mundo sigue su marcha destructiva, nada lo detiene, hasta el colapso final. ¡salvémoslo!

Cada día que pasa, a este ritmo devastador, crece la entropía de la naturaleza, se agotan los recursos naturales, sube la temperatura del mar y se estimula su reacción defensiva; ya sentimos sus efectos.

Esta época de pandemia es apropiada para reflexionar en cual ha de ser el comportamiento individual y colectivo de nuestra sociedad que, inconscientemente, quiere ser salvada de su poder letal, su apocalipsis. ¡Es el precio de vivir, que le vamos a hacer!

Es momento de “queremos más” y de disgustarnos menos, de ser más tolerantes, de actuar más como la palmera que se pliega al viento sibilante y huracanado, que como el roble que no se conmueve ante la fuerza inmensa de la tempestad que ruge, así lo derribe de raíz.

No vacilemos en sentir más empatía hacia el prójimo, cercano o lejano, y de entenderlo mejor, antes de juzgarlo y vituperarlo.

Por salud y bienestar, hay que perdonar y deponer armas y resentimientos, nuevos y añejos y rejuvenecer el alma para sentir paz y alegría y ver, en tonos de verde esperanza, un nuevo, soleado y bello amanecer. ¡con un nuevo aliento optimista en la vida, se alcanzaría a ver, muy de cercano, un horizonte claro y venturoso!

Es preciso y conveniente, en un acto de profunda convicción y mística religiosa, dejar, ya, de rumiar la ira y la amargura y de quemar en incienso los viejos rescoldos de insanos pensamientos, escozores y recelos, pues, es sabido que, donde hubo odios y resentimientos cenizas quedan, las que, por limpieza del alma, se deben esparcir al viento, para que la brasa no se reavive.

Llegó la hora de ayudarnos mutuamente para sobrevivir y avanzar por el camino de verdes sentimientos, al amparo generoso y calórico del sol del mediodía que alienta la vida. ¡Seamos humildes y solidarios!

Generemos Empatía para entender mejor los problemas y sufrimientos de las personas en condiciones de discapacidad física, no simulada,  que encontramos a lo largo del camino por el que transitamos e imploran por una ayuda, una limosna, un óbolo caritativo; ¡entendámoslas y ayudémoslas!, si nos es posible y encaja en nuestra manera filosófica  de pensar al respecto, en la medida de nuestras posibilidades de contribuir, con dinero, que generalmente es la forma usual de manifestarse ante la necesidad de satisfacción de  sus necesidades básicas en déficit, por situaciones vivenciales de diferente índole que inciden en su desventura.

Sembremos vida, sembremos árboles y cultivemos plantas en el hogar para que adornen nuestros espacios, los lugares y predios en los que vivimos, muchos, por cierto, desprovistos de áreas verdes y de flores, de alegría vegetal ornamental.

Sembremos árboles y plantas que nos alegren, que nos provean del oxígeno vital y, además, estimulen en nosotros el “ecologismo”, movimiento verde o ambientalista que busca dar prioridad a los ecosistemas y a las especies sobre los individuos depredadores de los recursos naturales y sus apetitos de progreso, sin responsabilidad humana.

Los mercaderes, digamos mejor, los “Mercachifles”, destructores de la naturaleza, que alteran irreversiblemente los ecosistemas con prácticas no ortodoxas como minería ilegal, la deforestación, los incendios provocados, la introducción de especies extrañas, la caza abusiva (cuando se matan más animales de los que nacen) y la contaminación por productos pesticidas utilizados en los cultivos, entre otras, actúan sin la  perspectiva ética de un desarrollo sostenible orientado a la protección y preservación del medio ambiente, previniendo la extinción de especies animales y vegetales, no tienen otra finalidad que el lucro personal, simple y llano, frio y con visos intensos de inmoralidad y mucho de dolo.

¡Cuidemos y hagamos buen uso de los recursos Naturales! ¡No dilapidemos ni contaminemos! ¡¡Desarrollo Sostenible! es la meta que debemos imponernos, en lo que sea de nuestro resorte y a nuestro alcance!

Los cerros que rodean pueblos y veredas, pulmones de oxígeno, son devastados para dar paso al cemento y/o pavimentos, con su destrucción urbanística, arrasando zonas verdes y arboledas para demarcar y crear ciudades que se extienden acromegalicamente, desordenadamente. Destruimos naturaleza para generar el caos de la sobrepoblación y sus necesidades, cada vez más apremiantes, que crean cinturones de miseria, cuyos efectos ya conocemos, también.

Tratemos de vivir, en lo que nos concierne y está a nuestro alcance, en equilibrio con los ecosistemas naturales. Generemos menos contaminación, desperdiciemos menos comida; preparemos solo las porciones que hemos de disfrutar, pues, si sobra, va a la “caneca” de la basura de los biodegradables, mezclados con los inertes (no discriminados) que crecen las pilas de los botaderos oficiales o ilegales, con su carga peligrosa y sus lixiviados que envenenan aguas de riachuelos quebradas y ríos, antes cristalinos y puros.

Es momento de “reconstruir” las estructuras del alma profunda, para lograr un mundo mejor en nuestro entorno, y en nuestros corazones, que sea más afable, más amigable, y más estable, en el cual nos sintamos agradados, agradecidos y confiados en un mañana más fraterno, luminoso y con intensidad familiar rutilante, esplendorosa.

Respetemos y protejamos el medioambiente en general y, en especial, el “microambiente familiar”, que es el “núcleo sensible e irritable”, sin confrontaciones nacidas de malas interpretaciones, o gestos de rebeldía, refrigerando episodios vividos de no grata recordación, o por posiciones de orgullo infundado, que crean discordia. Seamos resilientes. Perdonar produce un íntimo deleite y una paz celestial.

Es tiempo de estrechar los “lazos familiares” que, como un “cordón de Plata”, con hilos impregnados en bálsamos que Dios ha bendecido, de profundo significado emocional,  hemos tejido a través de los años, y de nutrirnos de la savia que se extrae del “árbol familiar”, que es el más frondoso y el que más sombra cobija y del cual podemos cosechar eternamente, los mejores frutos, los más dulces, los más jugosos.

Estos son “elucubraciones críticas”, circunstanciales, técnicas y filosóficas, de un “viejo pensador” que el tiempo ha venido agotando, pero que lucha, día por día, por no dejarse vencer ni por los desafectos ilusorios, ni por los temblores febriles de los espíritus en conflicto, ni por las olas de aguas embravecidas por el impulso de los malos pensamientos que nos rondan, ni de la ingratitud que lastima, y que se da silvestre. El tiempo apremia, no dejemos de hacer lo que nos alegra el alma y nos une. Los escalones al cielo se vislumbran en la claridad del sol que nos alumbra, todavía.

Un mensaje de Optimismo, fe y alegría en esta época de Crisis.

En nuestros corazones siempre habrá, después de una noche tormentosa, el despunte creativo de un bello, florido, multicolor y soleado amanecer del nuevo día, que nos ofrecerá, para nuestro consuelo y esperanza, el “cuerno de la abundancia espiritual”, que nos proveerá de altas dosis de elasticidad emocional, paz y alegría ante las contingencias de la incertidumbre que pueda persistir con su miedo irracional y sus pensamientos apocalípticos.

La noche, larga, azarosa y eterna solo podrá existir en un mundo metafísico, con su impenetrable e insondable oscuridad, que “se interesa en algunos aspectos de lo real que son inaccesibles para la ciencia como una forma de pensamiento o filosofía que escapa a toda experiencia sensible”

Nada es, ni será, superior a nuestro deseo de vivir en armonía con la naturaleza verde y productiva del optimismo que debe reinar entre nosotros como familia, en círculos de amistad estudiantil, en grupos de “viejos amigos”, con “amigos del alma”, entre vecinos de conjuntos residenciales y como país, entre coterráneos, o en el exterior, como compatriotas con fiebre de nostalgia, de un mundo globalizado, al alcance de la tecnología de las comunicaciones que nos acerca y une, de manera fácil, naturalmente.

¡Compartamos Optimismo! ¡Siempre hacia adelante, con paso de vencedores!

ANTONIO ALJURI

Bogotá, 16-04-2020.